domingo, 13 de enero de 2013

Tibidabo :)

Hoy hemos hecho convivencias en un sitio nuevo, más lejos de lo normal pero más bonito de lo normal, en el Tibidabo. La verdad que ganas de ir a unas convivencias no tenía y menos cuando he visto que fallaba mucha gente. Todo plan de Dios.

La verdad que poder conducir yo hasta arriba me ha dado una sensación de libertad que me ha encantado. Pura anecdota.

 La mañana ha empezado a hacerse diferente cuando viendo que eramos nueve ya pensaba que no iba a haber gran ambiente pero accidentalmente* (* véase providencia divina) nos hemos encontrado a el padre Barceló, (un cura que vemos de tanto en tanto, que trabaja allí en el Tibidabo) que se ha ofrecido a presidirnos los laudes. Idea maravillosa pero que me ha sorprendido, ¿podrá presidirnoslos? ¿a los otros les parecerá bien? Pues no se si alguien lo ha visto como malo pero ese hombre, que desprende juventud y vitalidad a pesar de sus años, me ha tocado hoy. 


No ha hecho grandes charlas complejas, ni explicaciones de la metafísica del hombre... Nos ha dicho que si no bajamos de la moto del día a día, si no paramos y nos dejamos llevar, la vida se llena de vanidad, de cosas vacías, inútiles. Y así es como me siento, lleno de nada o lo que es lo mismo, vacío. Esta cosa tan simple, juntamente con muchas otras cosas, me han llegado. Especialmente saber que tenemos semilla de Dios y que eso nunca se llenará sin Dios.

Después la unión que hoy ha habido con mis hermanos de comunidad también me ha hecho ver que uno no anda siempre tan solo como parece. Ver a las personas que quiero luego, me han hecho sentirme bien y arropado. Están en armonía y hay que mantenerla.

Mañana toca volver a la vida que cansa, a los estudios, a las prisas, a las preocupaciones pero un poco más consciente que la sed de Dios sólo se llena con Dios y sabiendo que el Tibidabo no está tan lejos en coche para escaparse un ratito. Todo plan divino.






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